HOY NO TENGO SODA STEREO English
 
  Por Maria Laura Rubina  

home

 

  Zeta

Zeta es un vampiro. Lo cuenta el mismo, se alimenta de los jóvenes de quienes se rodea. Se nota en su forma de vestir, en su gorra de visera, en su remera ajustada y en los gestos grandilocuentes que elige para acompañar sus palabras. Los 50 años que cuenta lo han tratado bien, no los aparenta. Camina seguro de sí mismo, sonríe ampliamente y mira a la cara como lo hacen los niños. Llega casi una hora tarde, con cortejo y una novia modelo que no hace mucho dejo la escuela. Lo que lo delata de su edad es la voz de quien ha vivido. Zeta Bosio es hoy un DJ reconocido y galardonado mundialmente y se mueve en corrientes alternativas pero la verdad de su persona reside en los 20 años de carrera que comparte con sus cómplices, Gustavo Cerati y Charly Alberti como artífices del fenómeno de la música latina que es Soda Stereo. Esa voz, esa experiencia que peca de inocencia, nos recibe afable y dispuesta a responder.

Pareces estar buscando algo nuevo a nivel musical. ¿Es así?
Sí, es algo distinto a lo que ya he probado que es salir con una banda de rock o meterme en una sala de ensayo a preparar un material para después salir a promocionarlos, digamos que no fue mi idea jamás encarar ese tipo de proyecto porque recorrer un camino que ya había hecho en una época de mi vida con Soda no tenía sentido. Por eso empecé con la productora y a trabajar en la periferia de la música, relacionándome con artistas hasta que encontrara mi motivación. Como en algún momento la música, el punk, me cambiaron la vida, encontré motivación en la nueva generación, la vanguardia de esta nueva camada de artistas que están haciendo el dance, que están haciendo no sé, llámenlo como quieran, pero que están haciendo una música que tiene mucho, mucho que ver con la actitud del rock que yo conocí. Digo, parecido al punk de los años ’70, no el punk de ahora que esta como más prefabricado, que es: Ponemos un ladrillo arriba del otro y se arma la pared. El punk del que hablo era más visceral, que nadie sabía lo que podía pasar, por eso creo que las fiestas de electrónica de hoy en día se parecen mucho más a ese tipo de situación y la gente, que es muy importante, el público, ha cambiado un poco su forma de expresarse y ahí se ve muy claro, lo están poniendo todo.

Con casi 30 años desde la fundación de Soda Stereo habrás tocado para los públicos más diversos. ¿Cuáles son tus impresiones acerca de tocar con la banda o hacer tus proyectos como DJ?
Son dos cosas totalmente distintas, si hablamos de Soda Stereo, uno va a un show de Soda Stereo con un público que tiene una entrega y unas ganas de estar ahí que es inigualable, es un placer salir a tocar con una banda con tanta ansiedad, que la misma gente te lo hace sentir desde los camarines. Con DJ hay veces en que hay que remar, por la gente a veces, algunos van con la idea de ver si vos tocas algún tema de Soda, si vas a estar tocando el bajo, te encontrás en una fiesta y tiene que estar buena, y a veces me ha costado y no es tan claro el concepto como sería si fuera un show de Soda Stereo, que es algo clarísimo. Me gusta mucho, ésta es mi realidad hoy, hoy no tengo Soda Stereo, así que si quiero estar en un escenario tengo que encontrar algo que me motive a mí a seguir y a desperdiciar o invertir horas, desperdiciar digo porque uno le dedica tanto tiempo que uno a veces se pregunta ¿Estará bien? ¿Se darán cuenta de esta sutileza? Pero cuando uno lo hace con pasión y con ganas, no importa. 

¿Es diferente tocar para el público Argentino, Latino en general y el Europeo y por qué?
Sí, todos los grupos que me tocan son distintos, como también son situaciones totalmente distintas, acá en Londres no sé, es la primera vez que toco. El otro día en Barcelona,  me hice un par de fans ahí en el momento, en la playa, un inglés que me quiso venir a comprar un tema, le digo - No es mío, tenés que arreglar con la editorial (sic). Yo no te lo puedo vender. En Europa están más informados, aquí uno puede arriesgar un poco más, uno puede ir un poquitito más allá en el sonido y en el audio y allí (en Latino América) muchas veces en muchos lugares  la gente va más a lo comercial, el regatón es muy fuerte, y uno tiene que ir a tocar y para que la gente se divierta tenes que ir a temas que tengan muchas líneas vocales, que tengan gancho, que tengas estribillos, como si fueran temas, canciones. Pero te obliga más a ser un poquitito más comercial. En cambio aquí, ya lo probé en España, creo que uno puede ser más alternativo, puede ser más explosivo.

Vos, junto a Soda Stereo han simbolizado la idea de la mega banda en Latino América y han tenido reconocimiento internacional. ¿Quienes pensás que podrían llenar un espacio similar en este momento musical?
Yo no tengo ni idea como pasó que terminamos en ése lugar de la historia, yo sólo sé que nosotros queríamos hacer música y divertirnos y entretener a la gente y pasarla bien y que nos gustaba que fueran cada vez más. Y nos gustaba viajar y nos gustaba interrelacionarnos y la pasábamos bien cuando íbamos a México, cuando íbamos a Chile, íbamos a Perú, era parte de nuestra aventura. Pero nunca fue un objetivo ni tengo claro por qué ocurren ésas cosas ni por qué podrían llegar a ocurrir de vuelta. Sí, está más difícil toda la situación, la música está en un momento completamente distinto, hoy en día las bandas ya a han recuperado la libertad de alguna manera, ya no son propiedad de algunas pocas compañías discográficas, sino que los mismo músicos ya hoy tienen la posibilidad de ofrecerla directamente. Si bien hay lugares que les cobran el 50% de la ganancia y a veces a los músicos les parece excesivo. El otro día un amigo DJ me preguntaba ¿Está bien que te cobren eso? Y yo le dije que históricamente las grandes tiendas de retail han cobrado ése porcentaje, es una cosa que viene ancestral. Lo que pasa es que antes vos tenías que pagar el alquiler del lugar, personal, los discos. Hoy en día, teniendo Internet no te hace falta más que un programa de computadora así que es medio raro que sigan manteniendo unas cifras que no son favorables para el músico. Es una situación que hace que la música haya vuelto a como era en los principios cuando la música era del músico, o sea vos querías tener música en tu casa y tenías que llamar a un pianista que venga a tocar, tenías que llamar a un acordeonista que tocara y todos bailaban, pero la música la traía él, viste, nadie sabía. En cambio después vinieron, los discos, la compra, lo guardo, los vendo, yo sé más, yo tengo menos, todo eso hizo que se armara todo un negocio y los músicos se quedaron a un costado, cuando vinieron las corporaciones directamente no veían nada, decidían todo ellas. En cambio hoy en día, los músicos hacen lo que quieren, lo hacen en su casa y lo venden, y el que quiere comprarlo lo compra, y eso es lo que creo que le ha dado esa libertad a la música de hoy en día que si bien está todo más atomizado y cuesta llegar uno es más dueño de su propia historia, de sus propias decisiones.

Y un poco sobre lo mismo y aprovechando tus conocimientos de DJ y productor ¿Qué nos recomendarías escuchar hoy?
¿Hoy? Con esto yo pondría Charlie Parker (dice al señalar la cadencia de una llovizna persistente sobre el Támesis) , porque acá en Londres hay un clima… O trip-hop, acá que está muy bonito, que hay una historia muy linda, yo creo que hay muy buen rock, hay muy buena electrónica, creo que la electrónica de alguna forma esta ocupando el lugar de la rebeldía, y del caradurismo que tenia el rock en otra época, hoy la tiene más la electrónica, el rock está más estandarizado, está más pegado a la industria, la vieja industria y quedó con esas mañas. Pero sin embargo se va renovando, hay bandas. Sobre todo yo creo mucho en las nuevas generaciones, en los chicos que traen la información, que escucharon todo ese material, vaya a saber uno qué mezcla, porque hoy en día podés escuchar discos de los ‘60, ’70. Nosotros veníamos ordenados, hoy en día hay chicos que escucharon a Siouxie and the Banshees y habrá pibes que no, que no saben ni que existió. Entonces ésa mezcla está dando algo muy interesante para el futuro que no sabemos para qué lado va a disparar, que es lo más lindo, la sorpresa, que es lo que está faltándole un poco al artista de este siglo.

¿Vos crees que mezclar los roles de aficionado a la música con el de productor afecta de alguna manera la percepción de la misma?
Obvio. Yo soy un personaje raro, o sea, he aprendido a hablar varios idiomas, de lenguas, y además varios idiomas en el sentido que he trabajado de un lado del mostrador y del otro. Estuve trabajando como ejecutivo de Sony y tuve que aprender a decidir, forme parte de eso, después abrí mi sello discográfico y empecé con proyectos míos y de productor. Pero tener una productora es como cumplir sueños, es una máquina. Sí, me cambia muchísimo la percepción, tengo que estar al tanto de las dos cosas. Cuando edito un disco, aprendí con el tiempo, que al principio editaba solamente los discos que me gustaban y no vendíamos ni 10 discos por mes, en realidad Marcelo, mi socio, me decía “Mirá, estamos en el horno, otro más como este y tenemos que cerrar la discográfica.” Y tuve que empezar a entender que hay que hacer discos de una forma, y de otra forma, para tratar de sostener los proyectos que vos generás: Eso es una productora. Si se te cae, no tenes mas un productora. Me encanta tener una máquina de sueños y gente motivada trabajando conmigo y generando todo el tiempo ideas y concretándolas.

¿Qué nos podes contar de tu experiencia como presentador de TV en las series de Rock Road? ¿Qué encontraste en los festivales que visitaste que te haya sorprendido?
Me sorprende mucho como la gente disfruta de celebrar la música en forma colectiva, como un hecho social, cuando la música es nuestro nexo, cuando la música que nos gusta a  todos -más o menos- nos junta en un lugar, ya sea un parque, un camping o lo que fuera y nos libera, nos conecta con nuestro ser primitivo. Yo veo que por Europa, que dentro de todo son pocos kilómetros, en Nueva Zelanda (Todavía no he llegado a ir a China o a Asia) en cada lugar, es distinto. Pero es completamente distinto, no solamente el público latino con el público europeo, sino que el público europeo entre sí, no es lo mismo estar en los festivales en Suiza que estar en los festivales en Dinamarca. Los daneses están todo el año guardados y cuando sale el sol se convierten en los locos más locos de la tierra ¿Entendés? Están pensando todo el año las locuras que van a hacer durante esos tres meses, van planeando. O el público inglés, que viene ya con una tradición de rock, que es otra cosa. Es muy lindo poder mezclarse entre esa gente y poder de alguna forma ver, como antropólogo te digo, porque esto es ya de fanático de analizar lo que pasa con la gente, sentir un poco lo que  va pasando con los distinto públicos y como se expresan visualmente, unos son mas formales, otros son totalmente extrovertidos, y es colectivo.

¿Anécdotas? No sé, hay muchas, me hice amigo de un chico en Escocia, durante el recital de The Who, con un inglés que me presentó a toda su familia, ahí, tomando cerveza, chicos de 15 años, todos borrachísimos, y me causó gracia ver a toda la familia ahí, compartiendo ése momento en el festival.  

Volviendo a tu set de mañana… ¿Cuáles son las características que más individualizan tu propuesta?
Tengo que pasar música alegre, básicamente groove, alegre, que te mueva a bailar, me gusta mucho que la gente se conecte, que se libere. En cuanto a lo que es estilo, qué se yo, estoy más dentro de lo que es el indie dance, la electrónica, electro, cuando me pongo más pesadito, cuando el ambiente da, me pongo bastante electro. Del electro me gusta que tiene el bajo ahí, como protagonista, y es lo mío, por eso creo que me fascina tanto, porque tiene siempre esa actitud rockera. Yo soy muy rockero, pero sin perder nunca el ritmo, que no se pierdan las ganas de bailar.