Esta página será toda sobre viajes y usted podrá leer sobre algunos de mis recorridos, he viajado bastante en los últimos años y me he cruzado y experimentado la compañía de mucha gente muy interesante y, al azar, compartiremos algunas de estas historias con ustedes.
La definición de la palabra viajero se referiría a alguien que se mueve de un sitio a otro y cambia la localización regularmente, mientras que alguien en vacaciones está más contenido en quedarse en un sitio y recorrer desde allí diversos lugares en períodos de tiempo más cortos. ¿Qué hace a un viajero? ¿Por qué alguna gente desea ver el mundo y así darse a conocer como viajeros o trotamundos? ¿Qué realmente motiva a alguien a levantarse y abandonar todo lo que lo rodea? No hablamos sólo de cosas materiales, como un guardarropa lleno o maquillaje dejado atrás o muebles guardados en el ático de algún conocido. Me refiero a los seres queridos, familia y amigos y a la renuncia a la comodidad y seguridad de un trabajo estable y un ingreso regular.
Una de las razones principales es que viajar se convierte en adicción a descubrir nuevos sabores, aromas y sensaciones, la emoción de viajar de un país a otro, algo que algunos verán como una tediosa tarea, con las ropas siempre aplastadas y arrugadas, siempre viviendo de una maleta o peor, una mochila. También está la necesidad de tener que adaptarse a las diferentes costumbres de cada país, y por supuesto, los incontables problemas que implica ir a otro país, desde obtener una visa a asegurarse de tener las vacunas necesarias. Una vez hecho todo esto y que el viajero haya finalmente pasado por inmigraciones, se encontrara con más desafíos, principalmente relacionados al dinero:
Acostumbrarse a la nueva moneda y perder dinero más que nada pagando comisiones sobre el cambio de divisas en las tarjetas de crédito y de debito, los bancos terminan cobrando alrededor de un 2.75% del monto que se este pagando. Un nuevo ámbito también significa el no saber donde encontrar las mejores ofertas, desde un seguro de coche demasiado caro hasta pagar de más por un viaje en taxi. Aún cuando hagamos nuestra investigación previa, ningún libro puede realmente cubrir todo lo que necesitamos saber.
Entonces ¿Porqué hacemos la maleta y nos vamos? Y no me refiero a las dos semanas de vacaciones ocasionales, hablo de los que se van lejos dos meses, y no solo los veinteañeros en busca de aventura. Muchas otras personas se arrojan a lo desconocido porque encuentran ahí una suerte de recompensa que es increíblemente excitante y que consiste en no saber que nos espera mañana, en no tener idea de lo que se estará haciendo o viendo al día siguiente ni qué clase de personajes nos encontraremos por el camino. Por supuesto, como ya he mencionado, muchos no gustan de la rutina pero he aprendido que en la vida, no importa cuanto lo intentes, la rutina y el habito son inevitables y realmente creo que son necesarios para mantener los pies en la tierra y seguir cuerdo.
Entonces ¿Qué pasa? …Porqué sentimos algunos la necesidad de viajar, es sólo una forma de vida o es que la vida se convierte en la misma rutina día tras día haciéndose insoportable hasta que la persona decide irse.
Es porque viajando se experimentan nuevas culturas, uno se familiariza y encuentra diversas maneras de vida distintas a la que uno conoce, y en muchos casos uno verá que hay costumbres difíciles de entender y que es necesario abrirse y apreciar todo lo que hay alrededor, esto es algo que siempre quedará con uno. Viajar también nos traerá recuerdos, algunos de los más memorables que serán atesorados y compartidos en forma de fotos e historias contadas a la familia y amigos, como por ejemplo la primera vez que vi el puente al arribar a Sydney o la famosa playa Wakiki en Oahu, Hawai. Estos recuerdos serán otra vez compartidos una y otra vez y nunca olvidados, y algunos otros que serán personales y sólo confiados a unos pocos. Las pequeñas cosas que suceden que provocan una sonrisa en tu rostro y en el de los que fueron parte de la misma experiencia. Los momentos como estos no significan nada para muchos pero todo para uno, como pasar esa noche en esa villa en Borneo o correr en la selva a medianoche. Estas experiencias no pueden ser entendidas por otros excepto los que hayan estado ahí.
Hoy, en el plazo de veinticuatro horas uno puede estar dondequiera en el mundo, desde ir a hacer rafting en las blancas aguas en Cairns, Australia hasta caminar en un glaciar en San José en Nueva Zelandia, o tal vez tirarse en la playa en una de las tantas islas que Fiji ofrece. En vez de soñar despierto sobre el viaje que siempre se quiso hacer o con aquella actividad que siempre se ha querido probar, hay que dar ese primer paso, todos queremos escaparnos un poquito de la vida cotidiana y de acuerdo a las tendencias en viajes, estamos haciéndolo cada vez más por lo que debe haber un poquito de viajero en todos nosotros. |