|
|||||||||
|
|||||||||
| por María Laura Rubina | |||||||||
|
|
![]() Una broma corriente entre Lhasa y una de sus hermanas es preguntarse mutuamente que hicieron durante el día y responder: “Me desperté, corrí uno cuantos kilómetros, hice mis ejercicios de respiración, trabajé en mi novela, escribí una canción, dibujé un rato, estudié ruso, tomé el desayuno de frutas y agua destilada y me fui a trabajar”. Es que para la familia de cuatro hermanas (mas otros seis medios hermanos) de Lhasa, la creatividad es una obligación. “En mi familia se cree que la vida sin creatividad es un desperdicio. En algunas familias es el dinero, la reputación, el éxito. En la mía es la creatividad.” Con 24 años y en un mundo que se preparaba para las Britney Spears incipientes, Lhasa de Sela sacó al mercado su primer álbum. “La llorona” es, más que nada, desconcertante. Un álbum de origen francocanadiense, cantado en castellano por una joven de padre mexicano y madre norteamericana. Pero esta falta de pertenencia tal vez es lo que le dio la amplitud necesaria para despabilar a la crítica que la recibió con los brazos extendidos. Y desapareció la cantante. Luego de una gira concentrada principalmente en Canadá y Francia, Lhasa se dio a la fuga y se unió al circo. Literalmente. “En enero de 1999 me junté con mis tres hermanas que son artistas circenses y a otros tres amigos en la compañía “Los Pocheros”. Es una nueva forma del circo que se está abriendo paso, sobre todo en Francia, usando elementos tradicionales combinándolos con el teatro y sin usar animales” Y les fue bien y la vida nómada refresco a Lhasa que comenzó a escribir nuevas canciones. Esas canciones componen su segundo álbum de estudio “The Living Road” y un tour promocionando su nueva creación la traerá al Reino Unido. Este material es totalmente distinto al del disco predecesor. Lhasa canta ahora en tres idiomas: Castellano, inglés y francés. A la vez, los elementos que empujan a Lhasa a crear siguen vigentes en sus canciones influidas por Tom Waits, Billy Holiday, Chavela Vargas, Jaques Brel, Cuco Sánchez, Víctor Jara y otros de sus héroes. Lhasa cuenta: “Durante siete años mis padres, mis tres hermanas y yo viajamos en autobús por toda Norteamérica y México. Mi mamá era nuestra maestra, no teníamos televisión y leíamos mucho. Mi papá escuchaba clásicos norteamericanos y música mexicana, y mi mamá prefería la música internacional (por ejemplo la árabe, gitana, latina y japonesa). Su amor por la música dramática fue un factor determinante en mí.” Dicen los que la vieron que Lhasa lleva todo ese drama a sus conciertos. Que presta su voz aterciopelada, su cuerpo diminuto y su carita mitad Bjork, mitad Jane Birkin a la interpretación de sus canciones.
|
||||||||
|
|
|||||||||