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| por María Laura Rubina | |||||||||
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![]() Lalo Schifrin. ¿Qué significa para usted? ¿No mucho? Yo le diría que más de lo que se imagina. Ahora le cambio la pregunta ¿Puede tararear el tema principal de Misión Imposible? ¿Sí? Entonces sabe mejor de lo que pensaba quien es Lalo Schifrin. De familia tradicionalmente musical, su padre era el maestro de conciertos en la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires en el Teatro Colón. Estudio abogacía pero su temprano contacto con la música clásica lo habían marcado de por vida. El jazz, tal vez su primer amor, lo tentó a continuar sus estudios en Europa. Así, en 1950 se lo podía encontrar estudiando en el Conservatorio de Paris mientras se convertía en músico y compositor profesional en el mundo del jazz. Lalo Schifrin ganó 4 Grammys (habiendo sido nominado 21 veces) un premio ACE y seis nominaciones para el Oscar por sus más de cien composiciones para películas y programas de televisión. El resurgimiento de los films de la serie “Mision Imposible” puso a Schifrin nuevamente en el ojo de la tormenta, aunque una sola mirada a su catálogo demuestra que la falta de celebridad no se traduce en inactividad, al menos en este caso. Para darle una idea, escritos todos sus títulos en una columna como ésta, se llenarían casi diez páginas. Puede ser que lo más curioso acerca de Schifrin sea su versatilidad. Se lo puede encontrar componiendo música, ejecutándola o dirigiendo una orquesta con las mismas destreza, con la misma soltura. Una de sus últimas colaboraciones con el cine ha sido para las dos partes de la saga “Rush Tour” (Hora Pico) que han sido recibidas con mucha aceptación. De todos modos, no hay descanso en la vida de este músico que ya tiene a la venta otro cd de edición limitada titulado “The Hellstrom Chronicles”. Hormigas, abejas, avispas, polillas y mariposas se metamorfosean dandole ritmo y forma al hilo que una a esta obra de Schifrin, que una vez más se atreve a innovar, a tomar sin miedo los sonidos del mundo y hacerlos propios. “Siempre me sentí atraído por la música de diferentes orígenes, así es que compuse un disco entero basado en las melodías aztecas, o estudié por tantos años la música del renacimiento” dijo alguna vez Schifrin en una entrevista y hoy hace trascender esta misma idea al mundo de la naturaleza y la moción misma del universo. Lalo Schifrin no está interesado por componer una sinfonía aunque alguna vez sus melodías se hayan comparado a las de Mozart o Bethoven. Lo que sí está haciendo es asegurarse un lugar en la historia de la música, un lugar propio y aún indefinido que contenga si abarcativa y prolífica contribución.
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