Humahuaca Trío: Reconstruyendo costumbres al ritmo de quenas, charangos y otros yuyos English
 
  por María Laura Rubina  

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A puertos tradicionales y con ganas de recrear el género, llegaron las nuevas generaciones folclóricas. Su sonido es la mezcla del rock, el ska y los ritmos del altiplano interpretados por los instrumentos de  Juan Cruz Torres en el charango, Apu Condori en la guitarra, Pablo Narejo en el bajo y Guillermo Valeriano en los vientos. Carlos “Charly” de la Vega es asiduo invitado en baterías y el nombre de la banda prodigio los ubica geográficamente: Humahuaca Trío.  

Un trío extraño con casi 5 integrantes, reinvindicadores porteños de la tonada jujeña, aire fresco en una creatividad musical sin etiquetas ni fronteras. Con un álbum editado bajo el nombre de la misma banda por el sello Pelo Music, los Humahuaca Trío cuentan con el apadrinamiento de una leyenda de la música folclórica argentina, el virtuoso charanguista Jaime Torres. Y no es casualidad ya que Jaime Torres ha sido testigo y aficionado cercano del nacimiento y paulatino crecimiento de una banda que por varios años estuvo delineando un estilo propio e inspirado, con músicos entrando y saliendo tan pronto como la creatividad crecía. Jaime Torres es el orgulloso papá de Juan Cruz.  

La banda vive un espíritu conservacionista y habla abiertamente de su cariño por las tradiciones que hoy por hoy les son locales. Radicados en la quebrada desde hace un tiempo, los integrantes del grupo se involucran profundamente en las movidas culturales del lugar y promueven su propagación creativa a través de sus conciertos y actividades relacionadas con la Casa del Tantanakuy. Sus canciones evidencian su visión sin muchas vueltas: “…Jujeño si estas al pedo, cuida la llama, cuida los cerros, Ay, ay, ay... Si cambiaste a la chola por gringa, Culiau. Ay, ay, ay... Le pagas lavandera y comes enlatau…” entonan con desparpajo y cierta infalibilidad.

Preparados a recibir las críticas de turno, la banda se identifica con lo que el más vocal de sus integrantes, Juan Cruz, cuenta: “Mas allá de la relación de padre-hijo, que es como la de cualquiera, en lo musical  yo aprendí muchísimo de Jaime. Aprendí sobre todo la libertad para hacer una música sin rótulos.” Tanta bravura en una propuesta que se inicia en lo autóctono no puede más que sugerir un resultado innovador, y la verdad sea dicha, este multitudinario trío no decepciona.