GUILLERMO TOLEDO: “No tengo ningún secreto, solamente que me gusta mi profesión” English
 
  por María Laura Rubina  

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  Guillermo Toledo

El madrileño Guillermo Toledo, ó “Willy” -como reza el contestador de su celular- charla en exclusiva con QUE sobre sus orígenes, sus trabajos previos,  sus proyectos y su implícita conciencia social.

La pelea entre Judíos y Palestinos es un tema por cierto candente y difícil de tratar ¿Qué lo motivó a aceptar el papel de Rafi en la pelicula “Seres Queridos”?

Creo que es uno de los mejores guiones que he leído hasta el momento, me parece muy divertido por un lado y  con personajes muy bien elegidos. Y por otro lado me pareció que  ya era hora de que se hablara de este problema,  que casi no se aborda en el cine europeo. Nunca había visto una película que abordara este tema desde un punto de vista de la reconciliación, de la paz y de afrontar el conflicto mediante el diálogo y dejarnos de más guerras y más muertos ¿no? Aunque difiero del guión en el sentido que las responsabilidades están tratadas con absoluta igualad, ¿no? Creo que es mucho más el pueblo palestino el que está sufriendo las consecuencias que el pueblo israelí y por eso creo que la responsabilidad esta más de un lado que del otro.

Usted es un de esos poco frecuentes casos donde un actor puede ser muy popular por un rol televisivo como lo es Richard en “Siete Vidas” y aún mantener credibilidad en sus trabajos en el cine y el teatro. ¿Cuál es su secreto? 

¡Pues, no lo sé! No tengo ningún secreto, solamente que me gusta mi profesión y eso es lo más importante. Que le tengo mucho respeto y que disfruto muchísimo con ella. Tampoco me he dejado nunca llevar por la fama ni por el dinero sino por la calidad y por el disfrute personal de hacer los trabajos.

¿Qué es Animalario?

Es una compañía que montamos hace unos 10 años junto a otro compañero que se llama Alberto San Juan como método de expresión. No estábamos dispuestos a hacer 28 millones de castings, esperando a que alguien nos llamara porque teníamos muchas ganas de trabajar.  Así, decidimos montar Animalario, escribir los textos y lanzarnos a actuar en bares y en pequeñísimos teatros, etc. La cosa fue funcionando y hemos ido armando un grupo de gente afín en lo artístico, en lo ideológico, en lo político que apunta a mantener siempre, primero el disfrute personal nuestro y luego una mínima calidad y un mínimo compromiso con la sociedad en la que vivimos a través del teatro. Justamente estrenaremos una obra de teatro con Animalario, en mayo aquí en Madrid. Se llama Hamelin, como el flautista, y es el primer drama que vamos a hacer y trata sobre abusos a menores, pedofília.

Otro tema difícil…

Sí, queríamos tratar el tema desde un punto de vista que haga pensar a la gente y pensar un poco nosotros también sobre porqué pasan estas cosas y cómo se pueden evitar, empezando por como cuán injusta es la justicia en este país y prácticamente en todos los países occidentales. No pretendemos dar una idea preconcebida, de hecho está basada en un juicio que se hizo en Barcelona hace algunos años donde nada quedó claro, entonces, intentamos hacer reflexionar a la gente sobre este tema, nada más. Pero sí es un tema espinoso, probablemente traerá cola, espero que para bien.

En su anterior obra de teatro, Alejandro y Ana también aborda temas polémicos. ¿Cómo recibe el público español este tipo de planteos?

La anterior obra que hicimos tuvo muchísima repercusión porque trataba básicamente sobre el pensamiento de la derecha en este país, que pensamos que es una de las derechas más reaccionarias de toda Europa. Tenemos solo un partido de derecha donde están unidos desde los fascistas puros y duros hasta la derecha un poquito más moderada, lo que los hace muy peligrosos. En aquel momento todavía gobernaba el partido popular, que estaba en su máximo apogeo de prepotencia y censura y de ataques directos contra todo lo que se pensara diferente a ellos. La obra estaba basada en la boda de la hija del presidente, donde se desarrollaba la función también. Evidentemente mediáticamente tuvo muchísima repercusión, gracias en gran parte a la censura que intentaron practicarnos desde el partido popular del gobierno del Sr. Aznar.

¿Le gustaría ser un actor de exportación en Hollywood como lo son Antonio Banderas y Penélope Cruz?

No me importa el país en el que vaya a trabajar, me encantaría trabajar en los Estados Unidos porque hay mucho cine norteamericano que me gusta pero no tengo ningún interés en ir a hacer malas películas ni películas ideológicamente contrarias a mi moral y a mi pensamiento que creo que es lo que se hace básicamente ¿no? Por lo general, lo españoles que se están yendo para allá están haciendo películas mediocres y para eso no tengo ningún interés en ir. Si me ofrecieran una buena película, pero por supuesto, hay muchos directores americanos que me gustan pero no precisamente de Hollywood la verdad.

¿Cree que es posible romper con el estereotipo latino representado en el cine angloparlante?

Pues, desgraciadamente creo que hablar de “latinos que triunfan en Hollywood” es despersonalizar el asunto y meternos a todos en un mismo saco. El estereotipo de los latinos, latin-lover en el caso de los hombres y la súper mujer explosiva con grandes pechos en el caso de las mujeres, es un cliché que va a ser muy difícil de romper y es por eso que yo no estoy muy dispuesto en participar en ello, porque me parece bastante absurdo.

Cuéntenos sobre “Crimen Perfecto” y de su experiencia trabajando con Alex de La Iglesia.

Es difícil explicar con palabras. Para cualquier actor español, trabajar con Alex es una especie de culminación. Cuando me pasó el guión me pareció un personaje muy difícil de interpretar y no estaba para nada seguro de que yo fuera capaz de hacerlo, por lo que decidí dejar de lado ese miedo gigantesco que tenía y entregarme a los brazos de Alex, que fue lo mejor que podría haber hecho porque es un gran director de actores, porque conoce a los actores y le gustan los actores y sabe como tratar con ellos. No te considera un enemigo como, aunque parezca mentira, ocurre en muchas otras películas. Aparte es un tipo que tiene muchísimo sentido del humor, muy inteligente, que sabe mucho de cine y que rueda muy bien. Para mí este trabajo ha sido la experiencia más intensa que yo haya tenido en el cine.

Nuestra revista está orientada a muchos hispano-parlantes que viven en Londres y, siendo que usted vivió en los Estados Unidos por un añó, cuéntenos sobre su experiencias viviendo tan lejos de España…

En 1986 yo tenía 15 años, era muy mal estudiante y entonces, pues, lo típico, me llevaron a Estados Unidos para ver si aprobaba las asignaturas porque teóricamente aquello era muy fácil. Pasé una año maravilloso en Athens que es un pueblecito que hay al lado de Atlanta, un lugar con muchísima cultura musical, de allí son los REM, los B-52, hay tantos otros grupos; había muchos bares, y bueno, lo pase muy bien, la verdad es que aprendí muchísimo, hice buenos amigos, me sentí muy querido porque yo estuve viviendo con una familia americana con un hijo con  el que me llevaba muy bien y fue una experiencia extraordinaria, nunca me arrepentiré. Es más, nunca me agradeceré a mi mismo tanto el haber insistido a mis padres para que me mandaran para allí. En Estados Unidos justamente, y sin haber pensado nunca en ser actor, tuve mi primer contacto con el teatro. No había ido para eso, estaba allí sólo para aprobar las asignaturas, y un día me metí en la sala donde enseñaban teatro y aunque aquello no me llegó a enganchar del todo, 4 o 5 años más tarde en España entre en una escuela de interpretación, de manera muy casual como si fuera a una escuela de informática. Cuando terminé a los 5 años decidí que iba a intentarlo y las cosas me han salido muy bien, con muchísima suerte la verdad.