CHAMANISMO: Un viaje al más allá English
 
  por Gustavo Sigal  

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  Chamanismo

En la época prehispánica, los indígenas de las cuencas pluviales amazónicas eran animistas, por lo cual dotaban de ánima a todas las manifestaciones de la creación. En el seno de estos grupos étnicos habían unos individuos reconocidos por sus sociedades como poseedores de poderes mágicos, capaces de comunicarse con las ánimas de los dioses y los difuntos. Estos se conocen en la antropología como chamanes u hombres medicina .

Todos tenemos conflictos en la vida, una parte que siempre tira para un lado y   otra parte que tira para el otro, y el conflicto produce tensión, la tensión sostenida produce stress, el stress produce enfermedad. Entonces, lo que hace el chaman de forma particular es liberar tensiones, conflictos, bloqueos que se dan entre el cuerpo y la mente; el espíritu y la mente; las emociones y la mente, conoce el funcionamiento del ser humano y busca y orienta a que este se integre armónicamente.

El ser humano puede, probablemente, entenderse a sí mismo desde una perspectiva más amplia al conocer sus primeras respuestas frente al dolor, la enfermedad y la muerte. Este conocimiento puede contribuir al bienestar y la salud, en la medida en que proporciona un mejor entendimiento práctico y natural de la conexión de la persona con la totalidad de sí mismo, incluyendo su entorno, su ecosistema de referencia. El chamán es un superviviente, que ha pasado de una manera u otra por el dolor, la enfermedad y la muerte.
Pero cual es el significa de la palabra "chamán"? La misma se refiere a alguien que sabe, un sabedor, un sabio.

Un chamán es una persona, un hombre o una mujer que ha aprendido a usar técnicas de una filosofía particular y su misión es sanar, lograr armonía entre las personas, consigo misma, con los demás, con el medio y con la naturaleza. Tiene recursos, técnicas, conceptos, métodos para lograr esa armonía. Se podría describir como un curandero indígena que altera deliberadamente su conciencia, a fin de obtener conocimiento y poder, proveniente del mundo de los espíritus, para ayudar a curar a los miembros de su tribu.

En términos generales, su tarea consiste en restaurar la salud, limpiar, purificar, reparar, mejorar las relaciones del individuo con su grupo y dar sentido a lo que ocurre, explicitándolo. Lo que diferencia específicamente al chamán de sacerdotes, magos o curanderos es que utiliza para el desarrollo de su actividad estados modificados de conciencia - a veces identificados con el trance o viaje -, en los que puede entrar a voluntad.

Un estado modificado de conciencia es un período de transición entre dos estados habituales de conciencia. Pero además los estados modificados se desarrollan ordinariamente en tres períodos: Transición al estado, estado modificado propiamente dicho y transición al estado habitual.
En ellos entran no solo el sanador sino también la persona atendida y frecuentemente los demás participantes.

Una parte importante del ritual del chamán consiste, según las creencias, en su capacidad de abandonar su cuerpo físico y volar con las alas de un pájaro en jornadas sobrenaturales que lo llevan al paraíso, al mundo de los muertos o a los lugares sagrados donde habitan los dioses y los espíritus auxiliares. Este vuelo del chamán se lograba en las Antillas y en las selvas tropicales mediante una combinación de ayuno, ingestión de humo y jugo de tabaco, vómitos y aspiración del polvo alucinógeno de la cohoba.

Su uso en las selvas del norte y centro de Sudamérica se ha identificado como el vilca o huilca del sur de Perú y el cébil del norte de Argentina. Según el experto en etnobotánica Evans Schulte, los alcaloides responsables de su acción dentro del sistema nervioso central son derivados triptamínicos. Se sabe que algunas tribus amazónicas se intoxican con el uso de alucinógenos, y se utilizan además, como medio de adivinar o interpretar la creación, y lleva a los chamanes a niveles de éxtasis que se manifiestan en visiones. Estas son percibidas como reales por los indios en general, en donde ingieren pequeñas cantidades del veneno de ranas y sapos para inducirse trances extáticos.

ENTRENAMIENO E INICIACION DEL CHAM AN

Un entrenamiento e instrucción puede durar hasta dos años, en los cuales tienen que pasar periodos de retiro en los que guardan ayunos y abstinencia, sobre todo de comer carne. Los candidatos se instalan en una choza especial y tienen que realizar trabajos manuales como sembrar el campo, tallar su banquillo en forma de caimán y fabricar sus maracas y bastones mágicos. La iniciación tiene por objeto conducir el alma del novicio al más allá, donde se encontrará con sus espíritus familiares, y además, conocerá a sus futuros adversarios sobrenaturales. La base de la experiencia chamanística coincide en el poder de que su alma pueda abandonar el cuerpo, lo que aprende a hacer durante su noviciado.

La ceremonia de iniciación consiste, básicamente, en ayunos intensos, danzas desenfrenadas y absorción masiva de jugo y humo de tabaco. El viaje iniciatorio comienza mientras el novicio está sentado en su banquillo, cegado por una gran cantidad de ají picante que le han frotado en los ojos. El instructor, mediante narraciones míticas iniciatorias, lleva al novicio al país de los espíritus, donde es recibido por un espíritu protector que se convierte en su mentor, invitándole a subir al cielo por la escala giratoria del Gran Padre Buitre

El poder sobre el dolor, la vida y la muerte convierte al chamán en una especie de mago ilusionista que causa admiración, temor y respeto entre la población.

Según el investigador rumano Mircea Eliade, durante la fiesta de consagración del chamán araucano, los maestros y los neófitos andan sobre el fuego sin quemarse y sin que se prendan sus vestiduras. Se les veía también arrancarse la nariz o los ojos. El iniciador hacía creer a los profanos que se arrancaba la lengua y los ojos para cambiarlos por los del iniciado. Se atravesaba también con una varita que, entrándole por el vientre, le salía por el espinazo sin efusión de sangre ni dolor.

Según las creencias indígenas hay chamanes buenos y malos, practicantes de la magia blanca y negra. Según su inclinación benévola o malévola estos se valen de sus hebus o espíritus auxiliares para curar las enfermedades o hacerles daño a sus enemigos.

El chamán oscuro tiene como deber ofrendarle carne y sangre humana a las deidades del inframundo, por lo cual se vale de epidemias y enfermedades mortales para conseguir la comida de sus dioses, cuyo manjar preferido son los niños pequeños. Se cree que su malévolo trabajo es necesario para crear un balance entre las fuerzas del día y la noche. Un chamán oscuro enferma a una de sus víctimas disparándole dardos espirituales que salen de sus prendas.

Por el contrario los chamanes de luz se valen de su poder sobre los animales para curar las dolencias. Los dioses de los chamanes de luz se alimentan de ofrendas de humo de tabaco, incienso y algunas frutas y legumbres; de esta manera no necesitan ofrendas de carne humana ni sangre.

EL ULTIMO VIAJE

Cuando muere un chamán de luz su alma recorre por última vez el sendero de humo de tabaco que marca la encrucijada entre la vida y la muerte y asciende al paraíso, ubicado en el Cenit. Allí le aguarda una vida placentera entre sus maestros difuntos y sus dioses protectores. El chamán oscuro, por el contrario, desciende al Nadir en el inframundo, y allí se deleita durmiendo en su hamaca tejida en músculos humanos putrefactos. Su choza está construida de huesos y restos humanos que sobran de los banquetes canibalísticos de sus maestros y ancestros. El hedor que emanan los cadáveres descompuestos es como perfume para sus narices. Es la ley de la naturaleza desde el principio de los tiempos. Para que la carne del cadáver se convierta en el abono de la tierra, y de la noche y la muerte renazca la semilla de la vida.