AZKENA FESTIVAL 2009 English
 
  Por Maria Laura Rubina  

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Azkena es una palabra en euskera que significa lo último. En el festival homónimo del 2009 su significado tuvo tal vez más preponderancia que nunca, quizás simbolizando el tercer ciclo de la trayectoria de sus bandas principales.

Sobre las fechas 14, 15 y 16 de Mayo, Vitoria-Gasteiz completa se vistió de rock. Los adeptos a los Black Crowes habrán tenido problemas confundiendo a los muchos vascos, y no tanto, que caminaban las medievales calles del casco viejo con sus melenas largas y sus vestimentas setentosas.

Tras un show flojo de The Breeders,  arribó una Juliette Lewis decepcionante cerrando la lista del día inaugural, con un set lleno de tics propios de Iggy Pop, más de alguno se habrá quedado buscando a los Stooges. Por contraste, los White Denim, que se conformaron con un set mucho más pequeño durante la tarde, desbordaban el escenario con su sonido feroz y compacto.

El viernes, segundo día y tal vez cumbre del festival, atrajo a una multitud que agradecía entre otras cosas el buen tiempo. El plato principal, The Black Crowes, y sus teloneros, los Soul Asylum, cuentan con alrededor de dos décadas haciendo música, y eso se reflejaba en las caras de las audiencia que en su mayoría ya había dejado la adolescencia hace rato.

Poco luego de firmar algunos autógrafos, medio confundidos o tal vez desacostumbrados tras una popularidad que se quedó en los ‘90, los Soul Asylum irrumpieron en el escenario Lux Interior de la mano de los originales Dave Pirner y Dan Murphy, y con la ayuda de otros experimentados músicos como lo son Tommy Stinson, ex The Replacement y actualmente también en Guns ‘n’ Roses, y el grandioso Michael Bland, quien supo tocar la batería para Prince y Paul Westerberg, por tirar algunos nombres. La banda de Minneapolis le subió el tono al festival con su ya bien conocido estilo en el escenario: Fuertes guitarras, mucha electricidad y la voz quebrada y sentida de Pirner. Antipáticos para el gusto latino tal vez, pero sólidos como en sus mejores momentos, los Soul Asylum pavimentaron la entrada de la banda principal.

Las vibraciones retro de los hermanos Robinson se oían aún antes que las primeras notas de su set, con un puñado de manzanas distribuidas en el canto del escenario que fueron insertadas copiosamente por sahumerios encendidos, anunciando sensorialmente a The Black Crowes. Fueron magníficos. El carisma inigualable de Chris Robinson sólo se agiganta con la profundidad de las melodías de su hermano Rich. La banda en sí tiene mucho tour encima y eso se traduce en un set homogéneo, coherente y conmovedor. Con canciones nuevas y algunos clásicos, los Black Crowes se pegaron más de dos horas rituales en las que emocionaron a los fanáticos de antaño y conquistaron el corazón del público más joven. Y si azkena es lo último, entonces lo último no es lo más nuevo sino lo mejor.

Y hablando de finales, el tercer día se lo adueñaron los Fun Lovin’ Criminals que no pudieron recrear la magia de otras veces pero que con un poco menos sirvieron bien su rol de teloneros del dinosaurio que es Alice Cooper.

Sólo para fanáticos, Alice Cooper amenaza con un show mega escalofriante y luego se desvanece en clichés que lo avejentan y le quitan seriedad. Cabe pensar que si un músico no se jubila, tal vez debería jubilar algunas de sus canciones. No cuajó más que con los adeptos acérrimos de la banda y lamentablemente desvirtuó su fama de artista avant-garde con una propuesta cansada y poco creativa.

Vale destacar bandas como Mike Farris & The Roseland Rhythm Revue y Electric Eel Shock que le pusieron garra a sus actuaciones y convencieron a una audiencia dispuesta, más los grupos locales que se animaron a cantar en euskera, para el manifiesto deleite de los vitorianos. El Azkena 2009 fue un triunfo, con altibajos superados siempre por la calidad de aquellos músicos que se comprometen con lo que hacen. Lo mejor de la guardia vieja, servido en bandeja de plata en el País Vasco.