1989, VEINTE AÑOS DESPUÉS English
 
  por Andrés Garrido  

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Mercedes Sosa

El año en que en Berlín caía un muro estatalista y en Tiananmen se abría una muralla de cadáveres a la futura inversión occidental, tuvo lugar el Caracazo, donde los haítos de hambre neoliberal empezaron a cocinar la conciencia de eso que hoy llaman el socialismo del siglo XXI.

El capitalismo transnacional cantaba victoria y dictaba su normalidad democrática: los ricos al norte y al oeste, los pobres en todas partes.

A los ciudadanos de Europa del este, les habían convencido para que rompieran el telón de acero como quien rompe la cinta inaugural de unas rebajas de otoño/ invierno, pero luego resultó que sus monedas no valían dinero, o sea, que no entraban en la tienda a comprar, sino a venderse.

El año en que la sociedad de mercado rompió aguas en Berlín, 1989, nació en Caracas la conciencia de un nuevo socialismo, porque en el sur el calor de la desigualdad provoca sed de justicia.

Veinte años después, el sueño occidental se ha convertido en una pesadilla globalizadora y la pesadilla estalinista no es más que una lección de la historia, agua pasada que no paraliza el molino de la lucha de clases.

Los pobres son y serán socialistas y socializadores por necesidad, no por capricho.
Cuando el capitalismo occidental entró por la puerta de Berlín, el socialismo saltó por la ventana de Caracas, ganando la libertad.